DE TODO EL ARDUO TRABAJO QUE HACEMOS para llevar nuestros pensamientos cautivos, la quietud puede ser el más difícil de todos: calmarnos, estar solos, en silencio. Al mismo tiempo, el patrón que me ha resultado más provechoso es la práctica del tiempo a solas con Dios. Y la conexión con Dios es la base de cualquier otra herramienta dada por Dios. Si lo que queremos es un cambio sobrenatural, tenemos que acudir a nuestro Dios sobrenatural.
¿Y cómo hacemos eso? Estar en silencio y a solas con Dios es la clave para frenar los malos pensamientos. Considera cómo el simple hecho de pensar en Dios puede cambiar tus pensamientos en espiral.
Por ejemplo, si te encuentras en una situación de alta presión en el trabajo, estos pensamientos pueden estar en tu mente:
- Estoy molesto porque no me dieron el puesto que merecía.
- Estoy estresado porque trabajo horas extras y no llego a fin de mes.
Observa el patrón en cada uno de estos pensamientos: [emoción negativa] porque [razón].
- Estoy estresado porque trabajo horas extras.
- Estoy saturado porque tengo mucho que hacer.
Con cada herramienta que Dios nos ha dado para luchar eficazmente en esta batalla por nuestra mente, podemos reconfigurar ese patrón negativo mientras recuperamos el poder que Él nos ha dado. Podemos replantear nuestras situaciones con un nuevo patrón: [emoción negativa] y [razón], así que haré [elección].
- Estoy molesto, así que elegiré recordar que Dios no me ha olvidado.
- Estoy enojado, así que elegiré meditar en la bondad de Dios hacia mí.
- Estoy saturado y tengo mucho que hacer, así que elegiré hacer una pausa y agradecer a Dios por capacitarme para lograr solo lo que tengo que hacer.
Cuando estás atrapado en una espiral descendente de distracción, ¿hacia qué verdad dirigirás tus pensamientos? ¿Cómo combatirás la mentira de que cualquier cosa que no sea estar en calma ante Dios te dará una verdadera satisfacción?
Sólo en Dios reposa mi alma; de él proviene mi salvación.
Salmos 62:1