TOMAR CAUTIVOS TODOS NUESTROS PENSAMIENTOS puede parecer una tarea imposible, especialmente si consideramos que tenemos un promedio de más de cuarenta pensamientos por minuto. Todo parece demasiado fuera de control. Pero ¿y si te dijera que Cristo nos ha dado autoridad para interrumpir nuestros pensamientos y enviarlos a donde queremos que vayan?
La propia vida de Pablo fue un retrato de interrupción. Después de que cayeron las escamas de sus ojos, la vida y la mente de Pablo se centraron en una realidad completamente nueva: una centrada en Dios. No había otra esperanza, otra narrativa, ni ninguna otra pista reproduciéndose en segundo plano. Detuvo las cosas que lo habrían distraído y se permitió concentrarse en algo muy simple: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Todo —siempre— se trata de Cristo.
Pablo experimentó un cambio enorme y se convirtió en un hombre totalmente diferente. Ya no era esclavo de sus circunstancias ni de sus emociones. En cambio eligió vivir consciente del poder de Cristo en él, a través de él y para él. Pablo tenía el poder del Espíritu Santo y eligió vivir consciente de ese poder y bajo él. En la paráfrasis que hizo el difunto Eugene Peterson de las palabras de Pablo en The Message, leemos que nosotros también tenemos esa autoridad: Usamos nuestras poderosas herramientas divinas para aplastar filosofías deformadas, derribar barreras erigidas contra la verdad de Dios, encajando cada pensamiento, emoción e impulso que están sueltos en la estructura de vida moldeada por Cristo. Nuestras herramientas están listas para limpiar el terreno de cada obstáculo y construir vidas de obediencia hasta la madurez (2 Corintios 10:5–6, traducido de The Message).
Esto es lo que deduzco de estas palabras: tú y yo hemos sido equipados con el poder de Dios para derribar las fortalezas en nuestra mente y destruir las mentiras que dominan nuestros patrones de pensamiento. ¡Tenemos el poder y la autoridad para hacer esto! Sin embargo, muchas veces deambulamos actuando como si no tuviéramos poder sobre lo que permitimos que entre en nuestra mente.
Durante muchos años de mi vida fui víctima de la negatividad que se levantaba contra mí. ¿Te sientes identificada? ¿También has pasado demasiado tiempo de tu vida entregando el poder que llevas dentro a los argumentos y las mentiras en tu cabeza?
Pablo nos dice que no tenemos que vivir de esta manera, que podemos llevar cautivos nuestros pensamientos. Y al hacerlo, podemos ejercer nuestro poder para el bien y para Dios, eliminando fortalezas a diestra y siniestra. Tenemos el poder y la autoridad sobre nuestra mente y no al revés. ¡Qué emocionante es eso!
Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud
Gálatas 5: