DIOS CONSTRUYÓ UNA VÍA para que escapemos de la espiral descendente en la que nuestros pensamientos tienden a recaer, pero rara vez la usamos. Hemos comprado la mentira de que somos víctimas de nuestros pensamientos en lugar de guerreros equipados para luchar en la mayor batalla de nuestra generación: la batalla por nuestra mente.
El apóstol Pablo entendió la guerra que se desarrolla en nuestros pensamientos, cómo nuestras circunstancias e imaginación pueden convertirse en armas que socavan nuestra fe y esperanza. Por eso enseña que llevemos “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo” 2 Corintios 10:5
¿Llevar cautivo todo pensamiento? ¿Es eso posible?
¿Dios habla en serio?
Tenemos de doce a sesenta mil pensamientos por día, el 80% son negativos y el 95% son repetitivos del día anterior. Claramente, la espiral es real y tiene más pensamientos de los que podemos manejar.
Pero ¿qué pasaría si en lugar de capturar cada pensamiento, tomarás cautivo solo uno?
¿Qué pasaría si un pensamiento poderoso pudiera mejorar esta caótica espiral de tu vida… cada vez que lo pienses? ¿Qué pasaría si te aferras a una verdad que cambiaría la tempestad?
Un pensamiento para reflexionar. Si bien no podemos mantener cautivo cada pensamiento en toda situación, podemos aprender a tomar cautivo uno y, al hacerlo, afectar a todos los demás que vendrán. ¿Cuál es ese pensamiento?
“Tu eliges”
Si has confiado en Jesús como tu Salvador, ¡tienes el poder de Dios en ti para elegir! Tienes una elección dada por Dios. Tienes la opción de elegir dónde concentras tu energía y para qué vives.
No estás sujeto a tus deseos, emociones, genes o circunstancias.
Tienes armas para destruir las fortalezas del enemigo en tu vida.
Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas y de desbaratar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
2 Corintios 10:4-5